Las primeras plantas de coffea fueron descubiertas en una región de Etiopía llamada Kaffa...

Fra storia e leggenda

Múltiples teorías vinculan al café con la historia del hombre y su orígen. Los hallazgos más antiguos del Homo sapiens tuvieron lugar en África centro-oriental, cerca de donde se encontraron las primeras plantas de café procedentes de una región de Etiopía llamada Kaffa. A esta extraña coincidencia se suman varias leyendas que sirven de fondo a la historia del café, como la del pastor Kaldi, que mientras llevaba su rebaño a pastar descubrió casualmente los efectos que las bayas y las hojas de café provocaban en su rebaño. Tras probarlas, e impulsado por la curiosidad, el pastor decidió llevarlas a un convento en el que los monjes, que las consideraron obra de un diabólico maleficio, las tiraron al fuego para destruirlas. Fue en aquel preciso instante que el café consiguió perdurar hasta nuestros días, salvándose gracias a su delicioso aroma y gracias a aquel "primordial" tostado que convenció a los monjes para que lo utilizaran como bebida, soportando así las vigilias de rezo gracias a sus propiedades vigorizantes.

En verdad, el café está bastante alejado de estas leyendas fascinantes. Éste no fue inmediatamente trabajado y extraído de la manera en que se hace hoy en día. En un principio se consumia las bayas enteras, después se empezó a extraer las semillas, molidas y por último amasadas con grasa animal para facilitar su consumo durante los viajes. Sólo en el lejano año 1000 d.C., los árabes empezaron a servirlo en forma de infusión, hirviendo los granos verdes en el agua, y sucesivamente aprendieron a tostarlo y a molerlo...Es aquí que nacen las primeras bodegas de café y se empieza a difundir la cultura del café, primero en toda Italia y luego en toda Europa.